2013: UN AÑO CON DEMASIADA
DISCUSIÓN POLÍTICA

Cecilia López Montaño
Bogotá, Enero 21 de 2013

 

Ya es evidente que el 2013 va a ser un año en el cual el debate político ocupará todos los espacios de discusión. Y es de alguna manera inevitable por ser un período pre-electoral en este país tan politiquero donde la política es la vía a todo, inclusive al dinero, para desgracia de los colombianos de a pie. Pero se ha agregado un nuevo elemento: la beligerancia del ex Presidente Uribe que reparte pre-candidaturas como si fueran dulces, lo que le mete gasolina a lo que podría haber sido un debate más tranquilo. Es un mago para generar polémicas en un país donde existen personas como él con una capa de teflón envidiable. Cada día un nuevo ex funcionario de su largo gobierno termina en la cárcel, pero Uribe, quien los nombró, sigue muy tranquilo. Ahora le tocó el turno al director de estupefacientes, quien al paso como van las cosas, irá a la Modelo, a menos que se una a la cohorte de presos de primera.

El problema no es que la política se discuta, sin duda. El lío nace cuando estas preocupaciones electorales impiden que se señalen los serios problemas por los que atraviesa el país y, lo más grave aún, es que como resultado no se tomen decisiones para corregirlos. Con solo política no sale el país adelante y menos cuando se trata de semejante manera de ejercer esta profesión donde los límites y las incompatibilidades obvias no existen; cuando los negocios y el poder van de la mano con los mismos vicios, con los mismos pecados. Y nadie dice nada entre otros porque el que abre la boca "la lleva' como dicen los muchachos de hoy.

Para empezar, el triunfalismo del Ministro de Hacienda es muy preocupante, cuando anuncia que la economía, contrario a lo que dicen los organismos internacionales, crecerá al 4,7%. Es obvio que no les corresponde a las autoridades sembrar pánico pero este exceso de optimismo impide una reflexión impostergable sobre la situación de dos de los sectores básicos de la economía, industria y agricultura, que están mal, por decir lo menos. De que se preocupan los empresarios que tienen su gran dosis de culpa por su falta de iniciativas, de innovación, si el Gobierno dice que todo va divinamente. Por consiguiente, es difícil pensar que la economía le va a quitar espacio al debate político, o mejor dicho, politiquero. 

Estamos o mejor dicho seguimos siendo un país con resultados muy malos en educación. Lo dicen los análisis internacionales. Pero como bajó la pobreza y se reparten subsidios para los estudiantes, sus madres, sus abuelos, que importa. Consecuencia obvia, sale la educación del debate público y jamás ha sido un tema sustantivo de las campañas presidenciales y mucho menos de las parlamentarias que son clientelistas y locales. Promesas y más promesas para endulzar los oídos de los votantes. Y así podría seguir el debate sobre la salud, que sigue igual, la descentralización, el medio ambiente, etc., etc., etc…

Conociendo como son las campañas, el único debate sustantivo adicional al meramente político será el de la paz, no tanto si la consigue el Presidente Santos como si no la consigue. Importante sin duda, porque este seguirá siendo el gran drama colombiano, pero no será suficiente porque muchas cosas requieren atención inmediata o ser parte de un debate electoral con menos populismo y más sustancia. Este llamado es urgente porque lo que no diga en el 2013 se mencionará menos en el 2014.

 


Cecilia López Montaño © 1999 - 2013 - Derechos Reservados

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