SAN ANDRÉS: QUE NO SE REPITA LA HISTORIA

Cecilia López Montaño
Bogotá, Enero 28 de 2013

 

"El Gobierno Presente en San Andrés", es el titular, "el gobierno colombiano ha tomado la iniciativa en la organización del archipiélago de San Andrés y Providencia. (…) El Ejecutivo asegura que ha procedido y procederá dentro del decoro y de los verdaderos intereses de la isla, su gente y todos los colombianos". No se trata de pronunciamientos del Gobierno Santos sino de un comunicado de hace 100 años en la presidencia de Carlos E. Restrepo. Así lo pública El Tiempo este 1 de Febrero de 2013. ¿Tendrán o no razones los sanandresanos para estar inquietos? En ese momento las justificaciones eran "los crecientes rumores de otorgamiento de los territorios nacionales a otras naciones extrañas." Actualmente, las motivaciones gubernamentales están en la misma línea pero con el agravante de que se hizo realidad lo temido desde hace un siglo: se perdieron 72 mil millas de mar territorial.  

Estas y otras buenas intenciones de los gobiernos de turno, terminaron, sin embargo, en la difícil realidad actual: un departamento que ha vivido las consecuencias de decisiones tomadas a nivel nacional, sin reconocer sus impactos sobre su gente y su medio- la declaración de Puerto Libre, 1953, y la apertura económica, 1990-. Pero además, por no entender lo que eran estas islas en el pasado, lo que tenía su población nativa, hoy, según afirma Adolfo Meisel, San Andrés, vive adicionalmente, una crisis cultural, tema muchas veces ignorado por los economistas. Es evidente que la población nativa, los raizales, ha sido marginada de los nuevos procesos, particularmente en la isla de San Andrés; que no son homogéneos es sus planteamientos y que tienen serias diferencias con los panyas, provenientes del Caribe colombiano. A su vez, las colonias judías y árabes, dedicadas al comercio y al turismo, tienen sus agendas propias y también existen diferencias entre ellas. La convivencia de varias culturales que muchas veces termina en el desconocimiento de los raizales, no es un tema menor. 

Por fortuna, el fallo de la Haya ha volcado los ojos del Gobierno central hacia San Andrés, Providencia y Santa Catalina. Es la oportunidad de construir ese futuro postergado por décadas entre otras porque se cuenta con una gobernadora que se reconoce como transparente y con grandes deseos de cambiarle el rumbo a sus islas. Bien ha hecho el Gobierno en empezar a actuar en dos frentes: en el corto plazo con obras que demandan las comunidades y al mismo tiempo, empezar a diseñar un plan de largo plazo con posibilidad de recursos de crédito internacional para ese desarrollo a 10 o 20 años que cambie las diversas crisis por las que atraviesa este departamento. 

Frente al compromiso del Gobierno, es necesario reconocer que la actual situación económica y social se ha deteriorado significativamente: existen sectores de población en miseria absoluta; la infraestructura no solo es muy precaria sino que está en franco deterioro; un turismo que solo encuentra deslumbrante su maravilloso mar de los 7 colores pero que se enfrenta a poca oferta de alto nivel en aquello que demandan estos visitantes. Se suma el escalonamiento de la inseguridad que se atribuye a falta de empleo decente y, en general, a pocas oportunidades que tiene la juventud en particular. A esto hay que agregarle la dimensión que ha alcanzado el narcotráfico donde por fortuna actúan ya las autoridades. No son simples "traquetos" sino empresas de lanchas rápidas con capos de marca mayor cuyas cabezas están siendo capturadas, pero el tema sigue.

Como lo repite Meisel, "Los colombianos sabemos muy poco sobre el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina". Por ello es fundamental recordar hechos fundamentales de su historia, que poco o nada tienen que ver con la del resto de Colombia. Para empezar, "su historia, íntimamente ligada con la del Caribe inglés, la cultura, la religión y las características lingüísticas de las islas, son diferentes a las del resto de Colombia"1.

Hasta bien entrado el siglo XX permanecieron aislados del país, de manera que: "los descendientes de los plantadores y esclavos provenientes de Jamaica que poblaron las desiertas islas a fines del siglo XVIII pudieron conservar su identidad cultural, a pesar de que eran ciudadanos de un país abrumadoramente católico y en buena medida culturalmente hispánico."2 En el siglo XVII y parte del XVIII, San Andrés fue exitoso exportador de algodón primero y de coco después y la propiedad de la tierra era parte de su realidad. En el siglo XIX estas islas fueron muy prósperas, luego su situación actual no ha sido siempre así. Pero también ha vivido crisis producto de la sequias entre 1929 y 1932 cuando parte de la población emigró principalmente a Panamá y a Centro América.3
 
Pero un punto de quiebre fue su conversión en Puerto Libre en 1953 cuando se dio en principio una gran expansión de la actividad económica que llevó a un boom turístico que disparó el crecimiento de la población que llegó a ser del 20% anual. Pero en esta etapa "fue que se marginó a la población local, los raizales, de las principales actividades económicas relacionadas con el comercio y el turismo. Una consecuencia adicional fue que las actividades económicas que eran las más importantes en 1951, la agricultura del coco y la pesca, dejaron de ser competitivas, debido a los nuevos precios relativos que trajo el puerto libre, y casi desaparecieron.4 Debe entonces reconocerse que San Andres ha tenido vocación agropecuaria, frutas, cerdos, y pesca, que de acuerdo a las cifras, nunca ha sido la más importante.

Los problemas recientes de San Andrés no han sido falta de recursos fiscales."Después de la declaratoria del puerto libre en 1953, el gobierno de San Andres se convirtió en el gobierno local con más recursos fiscales en Colombia". La razón fue que todas las mercancías extranjeras que llegaban a la isla a pesar de estar exentas de aranceles tenían que pagar un impuesto local del 10% de su valor". Ya para 1961 los recaudos tributarios per cápita de San Andrés eran 3.4 veces más altos que los de Cundinamarca, el segundo ente territorial del país en recaudos per cápita de impuestos locales. En 1987, en la cúspide del modelo del puerto libre, San Andrés recibía más impuestos locales per cápita que todos los demás entes territoriales de Colombia y 12.6 veces más que el promedio de ellos.5 Un tema adicional a considerar, la gobernabilidad.

Pero fue en el gobierno Gaviria cuando la economía de San Andrés entró en crisis porque, sin mirar la situación particular de la isla ni tomar decisiones que minimizaran el impacto económico negativo, acabó con el proteccionismo que benefició a San Andrés. El turismo de compras se derrumbó, era igual o más barato comprar en el continente, y la infraestructura para ese turismo era deficiente para otro tipo de viajeros. Fue evidente el deterioro de su eco-sistema que no fue importante cuando aquellos que venían solo querían comprar. Se cambió hacia un tipo de turistas con poder de compra mucho más bajo, que llega a disfrutar del sol y las playas en paquetes todo incluido, a menudo con tarifas muy económicas.

Cuadro 1

PIB per cápita de San Andrés comparado con el del resto del país y la Costa Caribe continental

Año

Comparado con el resto del país

Comparado con el de la Costa Caribe

1994

1,57

2,38

1995

1,38

2,08

1996

1,53

2,28

1997

1,46

2,17

1998

1,52

2,19

1999

1,52

2,19

Fuente: Meisel, Adolfo. 2003

Nota: PIB de San Andrés dividido por el PIB del resto del país y de la Costa Caribe, respectivamente.

El poco interés en la economía de la isla por parte de autoridades nacionales podría justificarse porque a pesar de la crisis económica por la que atraviesa, su Producto Interno Bruto, PIB, per cápita sigue estando por encima del promedio del resto de Colombia y es más del doble del de los departamentos del Caribe continental colombiano6. Pero lo que realmente importa es que es evidente su rápido deterioro.   

En síntesis. El Gobierno Santos debe reconocer que el departamento de San Andrés es muy diferente a los otros del país y ha sufrido por el desconocimiento de estas realidades por parte de la autoridad nacional. La crisis cultural es el eje del análisis y si no se maneja adecuadamente, todo fracasará. San Andres tuvo bonanzas económicas, su cultura se respetó en otros tiempos, y su gente fue propietaria de sus tierras. Sí tienen vocación agrícola y pecuaria, no es solo pesca. Es obvio su potencial turístico de alto nivel pero esto requiere un plan de largo plazo de carácter transversal que cubra todos los sectores porque no existen actualmente las condiciones para ello.

Ya se han tomado decisiones apresuradas, sin medir consecuencias simplemente para ganar indulgencias entre ciertos sectores. Se están causando daños que le quitan credibilidad a la acción gubernamental. El anuncio en su momento del retiro el 1º de Febrero de la cadena hotelera Decamerón de Providencia y la quiebra del Catamarán que ha transportado isleños y turistas a esta isla desde San Andrés, ante la imposibilidad de competir con el precio de los vuelos de Satena, subsidiados por el Gobierno, son un preocupante muestra de improvisación o franco desconocimiento de la realidad de San Andrés. Algo similar se comenta en la isla sobre los subsidios a los pescadores gracias a los cuales no solo se ha colado otra gente sino que ha sacado del mercado a trabajadores empleados en los hoteles.

Finalmente, el gobierno no debe usar sus actuaciones en este departamento, sobre todo las de corto plazo, para compensar el costo que asumirán, probablemente de manera injusta por la pérdida de cerca de 72 mil millas de mar Caribe.  Es decir, quítenle política a esta estrategia. Es además imprescindible definir una gran marco de acción es decir, el modelo de desarrollo concertado con la población isleña. Este sería un mensaje claro para la cooperación internacional para que no venga a improvisar. La intervención gubernamental no puede ser un una lista de proyectos. Para el plan de largo plazo, es fundamental respetar la cultura de la población nativa e involucrarlos con los otros sectores en estas discusiones para llegar a un consenso con la población sobre lo que puede y quiere ser este departamento en el futuro. Tan crucial como la cultura: ¿Cómo se hace realidad lo que significa ser reserva mundial de la biosfera como ha sido declarado el departamento, y cómo construir un modelo de desarrollo sostenible? ¿Cuál es el tipo de turismo compatible con esta riqueza ambiental y cómo se relaciona con una producción agrícola y pesquera que renueve una tradición perdida de los raizales?
 
Además recordar que se perdió algo fundamental: la gente ha sido propietaria de sus tierras ahora en manos de unos pocos. El tema del manejo poblacional es fundamental así que empiecen con estudios demográficos. ¿Es viable dejar que la isla siga creciendo al ritmo de los últimos años, sobretodo, con desempleados jóvenes de la Región Caribe?

Hay necesidad de muchas acciones de corto plazo: la salud cuya precariedad es una de las grandes limitaciones para un turismo de alta calidad y para la vida de sus habitantes.  Servicios públicos, sin duda estarán en la agenda, especialmente el tema del agua cuya cobertura es mínima, así como el tema de basuras, en el cual se viene trabajando. La energía, único servicio que tiene coberturas superiores al 90%, es un tema impostergable; mucho se especula sobre generación de energía de otras fuentes sin que hasta el momento sea claro el cómo ni cuándo se puede cambiar el esquema actual. Mientras tanto, como lo ha entendido el Gobierno, no se puede eliminar el subsidio a este sector por los grandes perjuicios inmediatos tanto a la población como a las actividades económicas.

Llegó la hora del departamento de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, y de esta experiencia puede salir un modelo de relaciones con las regiones.  Lo que ha pasado con San Andrés, Providencia y Santa Catalina, es una lección sobre los errores que se cometen en Bogotá cuando se ignora la historia y las realidades locales.


1. Meisel, Adolfo. 2003.  La continentalización de la isla de San Andrés, Colombia: Panyas, raizales y turismo, 1953-2003      CENTRO DE ESTUDIOS ECONÓMICOS REGIONALES BANCO DE LA REPÚBLICA CARTAGENA DE INDIAS. Banco de la República.

2. Ibid, p. 8.

3. Obid, p. 18.

4. Ibid. p. 28

5. Ibid, Cuadro 8, p. 35.

6. Ibid, cuadro 11,  p. 37.

 


Cecilia López Montaño © 1999 - 2013 - Derechos Reservados

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