¿HASTA CUANDO LA DRUMMOND
SIN DIOS Y SIN LEY?

Cecilia López Montaño
Bogotá, Febrero 11 de 2013

 

Para la Región Caribe lejos de ser una bendición el carbón, su explotación, su transporte, en general su manejo, se han vuelto una verdadera pesadilla. Y lo más grave es que la Drummond con su gran poder y capacidad de influir en autoridades locales, ambientales y otras, lo ha hecho aún más difícil. No hace mucho se mencionaba en una columna que Colombia tenía su propio mar negro; el mar alrededor del aeropuerto de Santa Marta gracias al carbón y al mal manejo de la Drummond. Esta multinacional llego a Colombia en 1998 y explota tres yacimientos carboníferos en el departamento del Cesar: La Jagua, La Loma, y El Descanso.

Lo que ha sucedido actualmente y que llevó a la suspensión por parte de la Agenda Nacional de Licencias Ambientales de las operaciones de embarque de esta empresa, es una muestra de su actuación en el país, sin Dios ni Ley. Hasta que se le llenó la copa al país y obvio al Gobierno y tuvo que actuar, hasta ahora con una suspensión por un tiempo que si se analiza la larga historia de infracciones o mejor burla de las normas por parte de esta compañía, debería llevar a actuaciones más severas por parte de las autoridades nacionales.  Y las diversas administraciones que resolvieron ablandar las condiciones para la explotación minera bajo el supuesto de que son estas multinacionales las que impulsan el desarrollo colombiano, deberán rendirle cuentas al país. 

Hace mucho tiempo esta parte de la Región Caribe está sufriendo las consecuencias de una explotación que burla las normas ambientales ya demasiado suaves en los últimos años. Recordemos que Minambiente literalmente desapareció en los dos gobiernos de Uribe. El Puerto de Santa Marta, las playas de esta ciudad, Ciénaga han visto sin que nadie las escuche, como el carbón ha invadido sus espacios con serias consecuencias subestimadas, sobre la población. Pero ni Corpamag, ni las respectivas alcaldías han ejercido el control que deberían y menos aun cuando MinAmbiente dejó de existir.

Por ello es fundamental, que el gobierno actual se reivindique con el país y con esta Región, aprovechando el abuso total que se cometió por parte de la empresa al no solo causar este daño ambiental sino peor aún, ocultándolo ante las autoridades. Es hora de revisar los términos de esta explotación. Exigir el uso de tecnologías de punta, lo que aparentemente la Drummond nunca ha hecho, desde el principio. Escuchar a sus trabajadores afectados por inseguridad laboral frente a las consecuencias de la explotación del carbón sobre la población; sobre el desarrollo turístico, sobre el medio ambiente. El gobierno tiene que demostrarle al país que si hay Dios y Ley para las multinacionales que trabajan en el país empezando por las mineras. Será no solo una lección para la Drummond sino también para todas las demás que hacen en Colombia, con demasiada frecuencia, cosas que en sus respectivos países no se lo permiten.

Ojalá el Gobierno no pierda la gran oportunidad de demostrarle a Colombia y al mundo que no fue en vano el esfuerzo de tener la Ley ambiental, reconocida en todas partes, y la re creación de un Minambiente que hasta ahora no se le habían visto sus dientes, un poco desgastados, pero dientes, al fin y al cabo. No solo estas generaciones se lo agradecerán, sino las próximas, que al paso que vamos solo encontrarán rastros de lo que fue la riqueza ambiental de este país.

 


Cecilia López Montaño © 1999 - 2013 - Derechos Reservados

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