MENSAJES PERVERSOS A LA JUVENTUD

Cecilia López Montaño
Bogotá, Febrero 18 de 2013

 

No es un tema menor que la Rectora de una de las universidades privadas más grandes de Barranquilla, la señora Silvia Gette, esté, por el momento, detenida y acusada de intento de soborno, y con otras acusaciones aun más graves, en capilla. Insólita situación cuando es precisamente en estos claustros donde no solo se transmite conocimiento sino valores para formar ciudadanos de bien. Aún si la mitad de los rumores que circulan sobre las actuaciones a la señora Gette llegaran a ser ciertos, el costo de sus actuaciones sería muy alto para unos estudiantes que ven en sus maestros modelos de ciudadanos.

La primera inquietud que surge es donde estaban las autoridades nacionales que tienen la responsabilidad de asegurar el buen desempeño de las universidades, no solo en cuanto a contenidos educativos sino a la ética, a los valores que se transmiten en los centros de educación superior. En su página web, la Universidad Autónoma del Caribe, de la cual es rectora la señora Gette, aparece certificada por varias entidades del orden nacional, como INCONTEC. ¿Pero y el Ministerio de Educación donde ha estado, que dice? Claro que es una universidad privada pero eso no exime al gobierno local y nacional de garantizar la buena educación de su juventud.

¿Y la ciudadanía de Barranquilla no se dio cuenta de nada? Que tal, ¿una Universidad en el centro de la ciudad con la posibilidad de ser tomada por los paramilitares? ¿Cuántos muertos, cuanta juventud truncada se habría presentado? Este es uno de los tantos rumores que ahora circulan abiertamente. Si en la rectoría había tanta flexibilidad moral, ¿como habrá sido la situación de muchos profesores correctos que sin duda han pasado por esta universidad? ¿Alguien se preocupó en algún momento por su situación?

Le corresponde a la justicia aclarar las actuaciones de la señora rectora, incluidas las más serias con un asesinato de por medio y una lucha interna de poder. En un país como Colombia, con tantos grados de violencia, de intolerancia, producto de un conflicto largo, sangriento y doloroso, es muy grave que la juventud se forme en espacios turbios y que se desarrolle la noble labor de los profesores bajo unos criterios que no son los adecuados ni para formar jóvenes ni para desarrollar labores intelectuales.

Hasta ahora, ni el Gobierno ni las autoridades educativas, locales o nacionales, se han pronunciado, lo cual puede ser entendible porque no son jueces. Pero si es evidente que algo está fallando en el manejo de este sector educativo para que se presenten episodios tan dolorosos como el de la rectoría de la Universidad Autónoma del Caribe. Con el desprecio generalizado que existe por lo público, algunas veces con mucha razón, es fundamental entender que lo privado también necesita vigilancia y control. Vale aquí el principio liberal de que sin Estado no hay mercado.

El tema llegó a la prensa nacional y puede ser el primer capítulo de lo que ha sido la parapolítica en el departamento del Atlántico, que hasta ahora ha logrado pasar de agache. Muertos y desaparecidos que han pasado al olvido podrían salir a la luz pública. Podría ser este episodio de sobornos, muertes sin explicaciones claras, de mucho dinero y lucha de poder, la iniciación del destape de algo que nadie quiere tocar: la para-economía. Lo que faltaba: que además de la parapolítica que sigue destapando culpables, se haya dado también, la para-educación, como parte de la para-economía.

 


Cecilia López Montaño © 1999 - 2013 - Derechos Reservados

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