POR QUÉ LE TEMEN A LA REFORMA A LA SALUD

Cecilia López Montaño
Bogotá, Abril 29 de 2013

 

Colombia, el país de los disensos, solo parece tener un acuerdo en el que todos coincidimos, acuerdo que ni siquiera las negociaciones de paz han logrado. Y este gran acuerdo es que se requiere de manera impostergable, una transformación de fondo del sistema de salud.  Es inexplicable que el Gobierno Santos en su última etapa, no logre iniciar este cambio profundo que con ansiedad el país espera. Que prácticamente todo el mundo tienen un carnet que supuestamente le abre la puerta a los servicios de salud, es verdad, pero que cada día el martirio de los usuarios desatendidos va en ascenso, también es cierto.

¿Por qué le temen a la reforma a la salud? Primero porque tiene que reconocerse por medio de una Ley estatutaria que la salud es un derecho y de esta manera se empieza a cumplir el mandato del Constitución de 1991. Seguirán después los demás derechos económicos, sociales, culturales y ahora ambientales, que este país firmó y que se las ha arreglado para incumplir. Esto será la revolución de la política pública porque implica volver a las estrategias universales y dejar las limosnas que tantos réditos politiqueros traen. Segundo, porque la verdadera reforma tiene que reconocer el fracaso de la Ley 100, orgullo de los economistas ortodoxos que siguen en el poder. Tercero, porque se le acaba el negocio de la salud a poderosos no solo empresarios sino políticos que se beneficiaron de los vacíos que abrió dicha Ley en salud. Son demasiados intereses que acorralan a un gobierno que se caracteriza por tratar de quedar bien con todos.

Los grandes cambios deben ser: definir claramente el contenido del derecho a la salud; despolitizar la salud ; establecer como pilar del sistema el aseguramiento público; acabar con la intermediación financiera del las EPS; homologar el sistema contributivo con el subsidiado; fortalecer y descentralizar la Superintendencia de Salud. Muchas de estas ideas coinciden con las del actual Gobierno y obviamente se distancias de las planteadas por las EPS's que perderán el negocio de su vida. ¿Pero no demostraron con creces su capacidad de abusar de los recursos destinados a la salud de los colombianos?

Que el sector privado y los políticos que hicieron su agosto le teman a la Reforma al Sistema de salud, es absolutamente obvio. Pero que el Gobierno, los economistas ortodoxos, también se asusten, es incomprensible y más que esto, injustificable. Su gran error fue haber dejado pasar tanto tiempo cuando tenían en sus manos en el 2010, todos los elementos para haber planteado la propuesta de reforma. Por razones no muy claras, perdieron el momento de mayor apoyo político para haber impulsado este cambio fundamental en el sistema de salud de los colombianos.

Pero más vale tarde que nunca de manera que señor Ministro, adelante con sus propuestas y no le tenga miedo al verdadero debate. Ese que se hace con argumentos sólidos, pensando en la gente y no aquel que se da con las manos en los bolsillos, pensando únicamente en beneficios particulares, como lo que está sucediendo con ACEMI. Durante 20 años quedó plenamente demostrado que la Ley 100 permitió que lo que era bueno para las EPS's era malo para los usuarios. Esa es la triste historia de la salud en Colombia que no puede ni debe repetirse.

 


Cecilia López Montaño © 1999 - 2013 - Derechos Reservados

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