AUTO CENSURA, DEFINITIVAMENTE NO

Cecilia López Montaño
Bogotá, Mayo 6 de 2013

 

Gran conmoción ha causado, no solo en el país sino en el mundo, el atentado a uno de los investigadores más reconocidos del país, Ricardo Calderón, quien ha tenido a su cargo las investigaciones más complejas de la Revista Semana. El lugar donde ocurrió el atentado, precisamente cerca de Tolemaida, foco de muchas de sus investigaciones y cuando regresaba de contactar una de sus fuentes, le ha dejado un sabor muy amargo al país. Sus fuertes críticas a lo que venía sucediendo en este sitio donde muchos militares acusados y condenados llevaban una vida alegre, por decir lo menos, han levantado una serie de sospechas que la justicia colombiana debe aclarar rápidamente.

Sin duda, es el caso más dramático de todos los ataques que periodistas y columnistas han venido sufriendo por parte de quienes han sido objeto de sus investigaciones y críticas. Se salvó de morir acribillado por sicarios por su gran agilidad, y logró escapar milagrosamente de las numerosas balas que se dirigieron a su vehículo. Pero definitivamente no es un hecho aislado en Colombia como no lo es el mundo. Semana pública, precisamente cuando se celebra el día de la Libertad de prensa, que la Fundación dedicada al tema en el país, FLIP, "En lo que va del 2013, (…) ha registrado 34 agresiones con 46 víctimas (…), situación muy similar a la del año anterior, 158 agresiones directas a periodistas." 

Poner a los periodistas y a los columnistas en la picota pública se ha vuelto una manera de proceder de aquellos que por sus actuaciones reciben críticas y rechazo social. Demandas, demasiado frecuentes, con todos los costos económicos y personales que sufren muchos comunicadores en el país y en el mundo, hacen temer que surja la autocensura, lo cual sería la peor de las consecuencias. Y esto es particularmente grave cuando por fallas del sistema judicial, cada día más en entre dicho, es a la prensa y a los medios de comunicación en general, a los que les toca asumir el costo de las denuncias sobre toda clase de delitos en el país. El 48% de los 707 periodistas del país a los que se les realizó la encuesta considera que la situación de seguridad de su departamento le impide desarrollar bien su labor.

Por el bien de Colombia, y en general de la libertad de prensa, es fundamental que estos episodios como el que acaba de ocurrir con Ricardo Calderón sean resueltos a la mayor brevedad y los autores intelectuales y materiales reciban todo el peso de la Ley. Será la única forma en que no progrese la auto censura que sería un problema inmanejable en una sociedad como la colombiana, que vive momentos tan complejos como el proceso de paz, entre otros. 

No es posible evitar la autocensura cuando el 29% de periodistas entrevistados aseguró haber sido víctima de algún tipo de agresión, y el 79% dice que prefiere no publicar ciertos temas por temor a que haya represalias en su contra, como perder su trabajo o sufrir agresiones físicas, como lo presenta un informe sobre el tema. Es absolutamente inaceptable que siga siendo una realidad que  "Colombia sigue siendo uno de los países más peligrosos para ejercer este oficio, especialmente en el ámbito local", como aseguró la FLIP en su estudio citado por Semana.  

Todos desde los periodistas de profesión hasta los columnistas debemos aunar fuerza y voces para negar la posibilidad de autocensura. El gobierno debe respaldar a este importante sector del país y un primer paso sería aclarar de inmediato quienes han sido los responsables del atentado contra Calderón que no es más que un ataque a la libertad de prensa en el país. Nuestra solidaridad con Calderón y con su casa, la revista Semana.

 


Cecilia López Montaño © 1999 - 2013 - Derechos Reservados

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