AMOR PERO CON AUTONOMÍA

Cecilia López Montaño
Bogotá, Mayo 13 de 2013

 

Cuando se ofrecen las ventajas de todo tipo de regalos para celebrar el día de las madres en muchos lugares del mundo, incluyendo a Colombia, la mejor propuesta sin duda puede pasar claramente desapercibida. El primer componente es el amor, nada más gratificante que el abrazo, el beso, la llamada, la nota, en fin todas esas expresiones de verdadero afecto, que hoy en este mundo globalizado, se han diversificado porque los hijos o aun las madres andan por el mundo.  Pero lo novedoso que surge de estas madres de hoy, es algo que sí las diferencias de las del pasado, inclusive de nuestras madres y abuelas, obviamente con valiosas excepciones. Se trata nada menos que de la autonomía.

Obviamente todas las mujeres del siglo XXI y con seguridad de aquí en adelante, necesitamos construir con el apoyo decidido de nuestros hijos, esa autonomía para conducir una gran parte de la vida que además actualmente es larga, después de que los hijos dejan el nido. Todo lo que ellos puedan hacer para contribuir a que tomemos las riendas de nuestro futuro, será el mejor regalo posible. No se trata de que nos sostengan económicamente, afortunadamente para estas nuevas generaciones, las mujeres en medio de grandes barreras, nos hemos arreglado para trabajar no solo en la casa sino en ese mercado laboral que continúa, en todos los países del mundo, siendo tan difícil, tan mal remunerado para las mujeres en general. Pero hay muchas otras formas de apoyar esa búsqueda de autonomía. Valoración de lo que hacemos, apoyos para que lo hagamos mejor y no recargarnos innecesariamente con labores que ya hemos cumplido.

Pocas gratificaciones iguales a los nietos. Son el revivir de las abuelas y por qué no también de los abuelos. Pero qué bueno poder disfrutarlos con libertad y gozarlos como debe ser, como esa parte linda de la vida en que se vuelve a disfrutar de la niñez, de sus afectos y también de ese nuevo lenguaje que trae cada generación. Todo mientras no se altere esa autonomía necesaria en la etapa de la vida que debe ser la cosecha de los que hemos invertido.

Pero para las madres jóvenes, la autonomía exige una nueva manera de entender el cuidado y de reconocer que muchas de esas actividades no remuneradas que pueden realizar terceros, deben ser, primero valoradas, visibilizadas y distribuidas entre el estado, el mercado, el sector privado y los hombres. Es el tema de la economía del cuidado que por fin empieza a hacer una lenta entrada a la agenda económica. Una madre autónoma, realizada no solo con sus hijos y familia sino con su vida personal, es la mejor definición de la madre del siglo XXI.

Todo lo que pueda contribuir a lograr esa autonomía que la hará feliz, siempre y cuando esté rodeada de amor es el mejor regalo posible para el día de la madre. Si a eso se agrega todo menos lo que refuerza su papel de ama de casa, será bienvenido. Caben desde los computadores, las tabletas, los teléfonos celulares pero también aquello que toda mujer nunca rechaza.

Todo está cambiando y no es una excepción el papel de las madres. Sus hijos son su gran prioridad pero necesitan vivir una vida de más satisfacciones personales y no solo de sacrificios, como se pregonaba en el pasado. Y esto lo deben entender los hijos, de todas las edades, sin excepción.  Feliz día de las madres.

 


Cecilia López Montaño © 1999 - 2013 - Derechos Reservados

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