HASTA CUANDO EL TRIUNFALISMO ECONÓMICO

Cecilia López Montaño
Bogotá, Mayo 20 de 2013

 

Colombia, con todos los climas posibles, con las mejores frutas del mundo, con los mejores paisajes, lleno de gente inteligente, con sentido del humor y sobretodo, muy trabajadora, no es un país fácil para vivir, especialmente si se es economista. Muchas de estas virtudes desaparecen ante el agotamiento que genera el permanente triunfalismo económico que caracteriza a estos últimos gobiernos pero también a sectores muy reconocidos de la academia colombiana. Que enorme dificultad para ser objetivos tienen aquellos que han impulsado, por ejemplo la apertura comercial, como la gran panacea que transformará a esta sociedad en un país del siglo XXI. Algo similar sucede con el comportamiento de la economía, del empleo decente, de la situación de la minería y de todos los otros sectores productivos.

Lo grave de esta posición que se repite con demasiada frecuencia, es que lo que realmente sucede es que se paralizan los grandes cambios que se requieren. Si a cada realidad económica se le busca solamente lo positivo y para ello se sobredimensiona lo bueno y se subestima lo malo, jamás se tendrá claro el panorama real de la economía y de la situación de muchos sectores de la población. Debe reconocerse que cuando está el poder político de por medio, es casi imposible ser objetivo porque se trata de ganar, votos, reconocimiento en las encuestas pero el costo del triunfalismo económico puede llagar a ser demasiado alto.

Una mirada a la economía. Se dijo hace muy poco por parte del presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, un colombiano a quien muchos apoyan, que ésta sería la década de América latina y de Colombia en particular. Habíamos entrado por fin, fue la interpretación de muchos, en la senda del crecimiento alto y sostenible que todos deseamos.  Colombia adoptó esa onda y aún se resiste a aceptar que no han pasado tres años de la famosa década, cuando el crecimiento alto es más un sueño que una realidad. Sí tuvimos años buenos y es verdad que estamos creciendo más que los países ricos, pero es que ellos están en crisis. Entre otras, gracias a la aplicación de muchas de las políticas económicas que nos vendieron como una panacea. Por ejemplo, la auto regulación de los mercados. Si nos va bien, creceremos a la tasa histórica del 4% anual, con la cual no se han hecho las grandes transformaciones que el país requiere.  Y América latina va ya en 3,5% anual, lejos del 6% esperado.

Pero tal vez el caso más dramático del triunfalismo colombiano tiene que ver con los resultados del TLC con Estados Unidos a un año de haber entrado en vigencia. El Mincomercio con la alegría que lo caracteriza como buen costeño, habla maravillas porque logramos entrar a Estados Unidos más de 100 productos nuevos. Eso sí en volúmenes muy pequeños y sobre todo con poco contenido tecnológico. Pero la verdad es que nuestras exportaciones a ese país bajaron en más del 20% mientras las importaciones de Estados Unidos a Colombia crecieron significativamente. Pero se olvidan que nos vendieron la idea de que no solo la situación sería al revés sino que el tratado le aportaría más de un punto a la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto. Jamás midieron el éxito por las pequeñas nuevas exportaciones que se han realizado.

Si dejaran el triunfalismo económico de un lado y aceptaran la realidad, estarían ya empezando los grandes cambios que el país requiere para ser muchísimo más competitivo de lo que realmente es. Pero no. Y lo grave es que este triunfalismo económico nos va a llevar a que lejos de evaluar lo bueno, lo malo y lo feo de las actuales políticas públicas, según anunció el Presidente Santos, se van a reelegir en su cabeza o en el escogido, Germán Vargas Lleras. ¡Que cansancio!

 


Cecilia López Montaño © 1999 - 2013 - Derechos Reservados

WEB
Mayo de 2013

 
Auto Censura, Definitivamente No
Amor Pero Con Autonomía
Hasta Cuando el Triunfalismo ...
Economía: Un Caos Apasionante y...
 
 
Twitter