QUE VIVA EL PORRO

Cecilia López Montaño
Bogotá, Enero 28 de 2013

 

Difícil plantear temas trascendentales en épocas de carnaval en la Región Caribe, y especialmente en Barranquilla. Cuesta trabajo porque hay muchos asuntos calientes en el debate nacional, pero como barranquillera, defiendo esta especie de respiro que se da en el reconocido Carnaval de Barranquilla. Esa alegría, que entre otras muchas que se dan por esta época en el país, ha permitido que Colombia, con tantos conflictos, se catalogue como uno de los países más felices del mundo. Y para los trascendentales que le pedían seriedad a ésta época, en muy buena hora se ha organizado en época de pre-carnaval, el exitoso Carnaval de las Artes en Barranquilla.

Siempre pensé que Juan Piña merecía un mayor reconocimiento, muchos hemos disfrutado de su música y por ello celebramos el Grammy que obtuvo.  Pero mi admiración por él, y por Daniel Samper Pizano, y por Juancho Torres, se incrementó cuando leí el artículo de Melissa Serrano en el Tiempo "El Porro es de familia aristocrática y de sangre azul," en el cual se analiza uno de los conversatorios del mencionado Carnaval de las Artes. Según la autora, quedaron "emporrados" los asistentes "gracias a la poderosa voz de Juan Pina y a la Big Band de Juancho Torres."

Siempre he pensado que no hemos sido injustos con ese porro, especialmente el sabanero. La mejor fiesta posible es una con una buena papayera tocando esta música. Por ello, me emocionó ese debate alrededor del porro. Nadie puede negar lo que ha hecho el vallenato por la imagen del país. Ginebra, una ciudad solemne, impresiona a los visitantes de un centro comercial con uno de los más conocidos de este género musical cantado por Carlos Vives. Por supuesto, aquí no se trata de quitarle el puesto a Francisco el Hombre, o a los demás.

Por eso ya era hora de que resucitáramos a ese porro que todos los que ya no somos tan jóvenes, hemos bailado y disfrutado, aún ahora, cuando por casualidad, en las fiestas le dan un cupito a Carmen de Bolívar, por ejemplo. Me he enfrentado a la dificultad de saber, como dicen los vallenateros clásicos, que el vallenato no se baila, sin negar que haya disfrutado, sentada o no, de una buena parranda vallenata. Pero como alguien que se goza el baile, el porro ha tenido esa gran ventaja sobre el vallenato. Me perdonarán, pero frente a una parranda vallenata, supuestamente sentados, una fiesta con porros, y mejor aun con una buena papayera, es para mí, irreemplazable. Por eso afirmo con entusiasmo: "Viva el Porro, ¡guepaje!" y considero brillante un aporte, que en este país arribista por excelencia, se le de un toque de aristocracia y de sangre azul a mi ritmo favorito desde pequeña. Y mucho mejor que esto suceda precisamente en un ambiente como el del carnaval de Barranquilla y con semejantes colombianos.

Antes de que la música electrónica nos invada definitivamente, es importante que nuestras nuevas generaciones, que también valoran el vallenato, puedan disfrutar de esos porros tan nuestros y que bailen como lo hicimos nosotros. Inmejorable la lista de los 5 porros inolvidables de Juan Piña: Carmen de Bolívar; Arturo García, Fiesta en Corraleja, la Butifarra. Y los de Juancho Torres: Carmen de Bolívar, la Vaca Vieja, Boquita Salá, María Barilla, el Culebrero y Caribeando. A disfrutar sanamente ese carnaval y a bailar con sabor, una de las cosas en la que la mayoría de los colombianos no tiene competencia.

 


Cecilia López Montaño © 1999 - 2013 - Derechos Reservados

WEB
Enero de 2013

 
¿Por Qué Persiste La Pobreza?
¿Será Que Ahora Sí Es Posible?
¿Y Los Hombres Que?
Que Viva El Porro
 
 
Twitter