MONARQUÍA POLÍTICA EN LA REGIÓN CARIBE

Cecilia López Montaño
Bogotá, Febrero 4 de 2013

 

Las elecciones han empezado demasiado pronto y no hay forma de detener ese proceso para dedicarle más tiempo a los problemas actuales. Ojalá el país pueda manejar con inteligencia tanto el proceso pre-electoral como los temas críticos que están en la agenda: las negociaciones entre el Gobierno y las Farc; la desaceleración de la economía; los problemas sin resolver en educación y salud y las reformas que se discutirán en el Congreso, como las pensiones, entre otros más. Este adelanto tiene sus más y sus menos pero lo importante es identificar con tiempo las características que empiezan a vislumbrarse y evitar que se repitan los males. Puede ser un exceso de optimismo, pero la esperanza es lo último que se pierde.

La semana anterior empezaron a circular los nombres de los posibles, y sobre todo, nuevos candidatos de varios departamentos de la Región Caribe para el Congreso de la República. En el Atlántico el reemplazo de Fuad Char sería su hijo ex-alcalde de Barranquilla, Alex Char. Ya pasó por ahí Arturo Char de manera que el único que quedaría faltando sería Antonio, más interesado en el futbol que en la política. En Bolívar, la renovación y el gran cambio vendría por la salida de la senadora Piedad Zuccardi a quien reemplazaría su hijo. Y así sucesivamente, los López Cabrales en Córdoba cuya nueva senadora no se le ha escuchado la voz en ninguna plenaria del Senado, o los Merlano que dieron muestras de civismo; en Sucre la dinastía nunca bien ponderada de los García Romero tan vinculados con otros departamentos costeños. En el Cesar, siguen los Araujo ahora con el que faltaba, Sergio, hermano del ex senador Alvaro Araujo y de la Conchi. En nuestro departamento, los Name, los Gerlein y los Cepeda que ahora tienen el reinado del Carnaval.

La política en la Región Caribe tiene todos los elementos que caracterizan a las monarquías: se pasan el poder, sobre todo sin beneficio de inventario, de marido a esposa, de padre a hijo, de hermano a hermano y así sucesivamente. Los pocos del montón que se atreven a enfrentarse a esta sucesión del poder político o se queman en el intento o por lo menos salen chamuscados.

Aún si esta forma de ostentar el poder político hubiese sido una cadena de éxitos y la Región fuera hoy una de las de mostrar en el país, no sería aceptable en un país que se supone democrático. Pero lo inaudito es que las cárceles o las estaciones de policía o refugios en los cuarteles militares, están llenos de miembros de estas familias, no precisamente por delitos menores.

Ahora que la revista Semana ha desnudado claramente al clan de los García Romero,  que es una triste muestra de este manejo monárquico de la política costeña, si esto sigue así no será culpa de los políticos.  Están en su derecho de mantener la monarquía que además les permitió ese perverso vínculo de los negocios con el poder y que tantos beneficios les ha traído. El problema es de los demás: primero de la prensa regional que sabe que tendrá todo el apoyo del país si ayuda a romper este perverso sistema; de esa sociedad civil que ahora tiene más poder que nunca y que en la Región sigue relativamente pasiva; pero sobre todo de los votantes, jóvenes que se han hecho los locos; maduros y viejos, porque nunca es tarde para cambiar su actuar político.  

 


Cecilia López Montaño © 1999 - 2013 - Derechos Reservados

WEB
Febrero de 2013

 
Monarquía Política en el Caribe
La Crueldad de La Política
Verdades Que Duelen
No son los Partidos, no es la Política
 
 
Twitter