LA CRUELDAD DE LA POLÍTICA

Cecilia López Montaño
Bogotá, Febrero 11 de 2013

 

La política sin duda debería ser la más noble de las profesiones porque su objetivo, por definición, tiene que ser el bien común. Pero por la forma como se ha desvirtuado, por la preponderancia de ambiciones personales, puede incluir en sus mecanismo de operación, elementos muy crueles que afectan primero que todo a los individuos que son víctimas de estos intereses personales y finalmente, a la sociedad porque se entorpece el buen funcionamiento de la instituciones. Por ello la ciudadanía tiene que tener mayor claridad sobre las personas que elige, sobre su trayectoria, sobre sus principios. Nada fácil, por lo demás, pero es importante prender esas alarmas.   

Este tema viene a colación por la situación actual del vicepresidente Angelino Garzón. No todas las dificultades que está afrontando se deben a la política, pero a sus grandes problemas de salud de el y de su esposa, sí se le agregan algunas que no deberían ser así. Cuando el candidato a la Presidencia Juan Manuel Santos lo eligió como su compañero de fórmula, claramente lo hizo para meterle pueblo a su fórmula presidencial por el carácter elitista que tenía su nombre. Desde el punto de vista político absolutamente entendible y hasta justificable sobre todo si se cree erróneamente, que en la política como en el amor, todo vale.

Pero era evidente que las agendas de los dos eran muy distintas. Por su trayectoria, nada despreciable, Angelino Garzón enarbolaría la bandera social. Probablemente con su dosis de clientelismo como se dice lo hizo en la gobernación del Valle, pero teniendo a la gente y sus necesidades como prioridad. Por el contrario, Juan Manuel Santos venía con una clara trayectoria neoliberal en la cual el crecimiento y la globalización serían sus prioridades. En común probablemente tenían la paz con aproximaciones un poco distintas pero con la convicción de avanzar en diálogos más que en guerra.

Hoy afirma el Vice-presidente Angelino Garzón: "En la Casa de Nariño no le paran bolas al vicepresidente", y continúa diciendo, que no siente respaldo en los temas sociales que al personalmente le preocupan. Muy triste situación que para algunos puede explicarse porque no renunció en su momento y prefirió quedarse cuando a pesar de su gran recuperación todavía tiene limitaciones. Pero independientemente de este análisis, la verdad es que en la política pueden convertirse en muebles viejos no solo los ex Presidentes como afirmaba el ex Presidente López en su momento, sino funcionarios a los cuales ya no se les necesita.

Probablemente el gobierno siente que tiene mucho que mostrar en lo social por la capacidad del Presidente Santos de moverse entre la ortodoxia y el progresismo y porque tiene su propia agenda social: Ley de Victimas, tierras, reducción de pobreza, niños, mujeres, subsidios, mas subsidios, etc. Pero independientemente de las razones si produce tristeza ver la situación actual no solo de la Vice-Presidencia como institución sino más grave aún, la personal de Angelino Garzón.

Definitivamente, ejercicio de la política tienen elementos de crueldad que todo el que entre en ese espacio debe prever. No se trata de seres buenos y malos sino que el juego del poder desafortunadamente parece que lleva en ocasiones a este tipo de realidades cuyas consecuencias institucionales solo se medirán en el largo plazo. Para no hablar de las personales como las que afronta actualmente el Vicepresidente Garzón y que despiertan solidaridad en mucha gente.

 


Cecilia López Montaño © 1999 - 2013 - Derechos Reservados

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Febrero de 2013

 
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