DE LA ALCOBA A LA COCINA

Cecilia López Montaño
Washington D.C., Marzo 25 de 2013

 

El nuevo Papa Francisco I tiene desconcertado a medio mundo. Nadie apostó por un nuevo papa de origen latino-americano porque se creyó que sería más factible un papa negro, de origen africano. ¿Un Papa Argentino modesto? Increíble y lo que ha demostrado en pocos días es que es sinceramente así, no le gusta la pompa, y mucho menos, el aislamiento de la gente que se supone obligado para proteger su seguridad personal. Su insistencia en los pobres, en los desvalidos, y sobre todo en el servicio a la gente se siente como su claro convencimiento de que esa es su misión en la tierra.

Sin embargo, se le conoce por sus posturas conservadoras que se reflejan un poco en su poca o nula mención a la mujeres, uno de los temas álgidos en la Iglesia Católica. No deja de ser molesto para la mitad de los católicos del mundo, que precisamente es la mujer la que sigue cargando con ser la imagen del pecado, como si los hombres fueran unos santos.

Mucho se está escribiendo sobre los dos hechos recientes que tienen no solo a los católicos en ascuas sino al mundo entero. La renuncia de Benedicto XVI que logró mucho con este acto de humildad y de fortaleza al mismo tiempo, y la naturaleza del nuevo Papa. Para algunos es la gran oportunidad de que la Iglesia se renueve, de que se acerque a sus seguidores, de que reconozca los valores de la modernidad y aceptar lo que parecía inaceptable en otras épocas.

En esta cantidad de editoriales escritos en numerosos periódicos del mundo, uno de ellos amerita especial atención. Frank Bruni, columnista del New York Times, escribió recientemente una columna titulada "Más allá de la alcoba" y su punto central es que si la iglesia quiere renovarse, debe alejarse de estos temas y concentrarse más bien en la sopa de los pobres, que se prepara en la cocina. Con razón, el autor señala que son precisamente los temas del sexo los que mayores problemas le han traído a la Iglesia Católica. Donde sus posturas para amplias mayorías en el mundo, "son obsoletas, arcaicas". 

Interesante señalar que este artículo fue escrito antes de la posesión del nuevo Papa, cuando su discurso se centró en los pobres, en los sectores débiles, y en la forma de responder desde la iglesia a sus demandas. Pero queda aún por ver qué pasa con las duras posiciones que la Iglesia ha tenido sobre el aborto, la anticoncepción, el homosexualismo y aun sobre la equidad de género, tema que alcanzó a ser criticado por el Papa anterior y que responden a la línea conservadora que ha predominado en el Vaticano.

Aun a aquellos que quisiéramos una Iglesia más conectada con sus feligreses, el Papa Francisco I nos genera confianza. ¿Será por ser latinoamericano que lo sentimos más cercano? ¿Será porque tenemos la esperanza de que no centre su interés en los temas de la alcoba y se ocupe más de esta profunda desigualdad que caracteriza al mundo de hoy? Esta sensación de cercanía puede nacer del convencimiento de aquellos que luchan por la mayor equidad, de que encontrarán en la máxima autoridad del Catolicismo, no el discurso tradicional vacío sino el apoyo real para conmover a los poderosos del mundo para que se comprometan de verdad con acabar con esas profundas injusticias que caracterizan la sociedad de hoy.

 


Cecilia López Montaño © 1999 - 2013 - Derechos Reservados

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Marzo de 2013

 
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