POLÍTICAS PÚBLICAS:
CARGADAS DE IDEOLOGÍA

Cecilia López Montaño
Bogotá, Mayo 13 de 2013

 

América Latina y Colombia están enfrentando nuevos escenarios que tienen elementos positivos y también retos nuevos, pero el modelo de desarrollo vigente desde hace varias décadas, no se cambia. Lo que sí se mantiene es que la economía y los economistas ortodoxos ejecutores por excelencia de este modelo, dominan el contenido y la ejecución de las políticas públicas. Existe una clara resistencia de parte de ellos para aceptar errores y fracasos y una clara decisión de sobredimensionar sus éxitos. Pero no solo se ignora en el país el debate actual sobre la crisis de la economía sino el impacto que ha generado en decisiones de Estado y sector privado.

Pero lo más grave, es que no se quiere reconocer y ni siquiera se plantea como tema, que además del agotamiento de un modelo de desarrollo que se ha impuesto en el país desde 1990, y probablemente como consecuencia del mismo, se evidencian nuevas circunstancias que ameritan cambios profundos en muchas políticas públicas e inclusive en el comportamiento del sector privado, de los mercados en particular.

Ese pluralismo que se demanda en el manejo de los temas hasta ahora considerados como solo pertinentes para la economía, no solo no se logra, sino que la mayoría de las decisiones se siguen tomando desde esa óptica que con frecuencia ignora por completo sus consecuencias sobre la vida de la gente. Prevalece la idea de que la gente es un objetivo de unas estrategias sociales que aunque se consideran como tema separado y subordinado a las prioridades de la economía, siguen marcadas por los principios ortodoxos.

Dos elementos son absolutamente fundamentales: primero, reconocer que es clave revivir estrategias que se enterraron por décadas y que hoy explican el atraso de la economía en productividad, la mala situación de la industria nacional y el creciente rezagado del campo respecto a las ciudades. Llego la hora de las políticas productivas porque la estabilidad macro no garantiza la reactivación de sectores claves para el país.  Segundo, que la política económica sí incide sobre la calidad de vida de la población y que el empleo, su mayor generación, la reducción de la informalidad, es la clave que une a estos dos sectores que no pueden seguir actuando por separado.

Además, Colombia se enfrenta a un futuro que debe dedicarse a construir la paz lo cual implica que es inaceptable seguir haciendo más de lo mismo, más asociado en nuestra historia a la guerra que a la paz. Esto no es nada sencillo y si estos tecnócratas ortodoxos que ya tuvieron la oportunidad durante décadas de mostrar la bondad de su modelo, no les abren la puerta a los social demócratas, lo más probable es que no logremos adaptarnos a las nuevas realidades y a los grandes retos que enfrentan el país y los 47 millones de colombianos.

Pero el cambio tiene que empezar con la política, con el liderazgo en ese campo. Pero mientras ex presidentes que impusieron este modelo económico sigan manejando el país, como sucede con muchos de ellos siendo el principal el ex Presidente Gaviria, no hay posibilidad de ningún cambio sustantivo. Sus muchachos, aun "Jóvenes en Acción" impedirán que otras ideas cambien el rumbo del país y trabajemos para la paz, para la inclusión para el verdadero milagro económico que ellos no pudieron construir.

En el voto de los colombianos en las próximas elecciones está ahora sí de verdad, el futuro del país. Pensemos en esta inmensa responsabilidad histórica para que después no nos tengamos que lamentar.

 


Cecilia López Montaño © 1999 - 2013 - Derechos Reservados

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