¿LA REGIÓN CARIBE QUIERE LA PAZ?

Cecilia López Montaño
Cartagena, Enero 14 de 2012

 

A primera vista parece una pregunta absurda porque la respuesta obvia es afirmativa: claro que sí. Sin embargo, la duda surge ante varias posibilidades que están aún debajo del tapete y no se discuten. La primera tiene que ver con los costos de la paz en una Región donde los latifundios aún persisten, donde la economía en muchas zonas rurales se maneja con   criterios feudales; donde la pobreza es parte del panorama que poco conmueve. El Caribe colombiano aún muy rural, en la búsqueda de la paz tendrá que aportar mucha generosidad de parte de aquellos que han ostentado no solo el poder económico sino el poder político, perversamente entrelazado en esta Región, sin que el resto de Colombia sea necesariamente la excepción.

La preocupación no es gratuita porque ya se han escuchado voces de rechazo y la amenaza de una defensa del statu quo, por parte de algunos dirigentes. En plata blanca, la elite del Caribe tendrá que poner una gran cuota de grandeza para cambiar todo aquello que ha contribuido a este conflicto interno. Además de dejar en claro, como lo presenta claramente Acemoglu y Robinson en su libro, "Por qué Fracasan los Países", que no se trata de cambiar el manejo del poder para que otros sigan haciendo lo mismo.

La otra razón tiene que ver con la forma como se adelantan las negociaciones. Los ganaderos, dentro de los cuales la cuota costeña no solo es grande sino poderosa porque además tiene todo el respaldo del ex presidente Uribe, no ha querido participar en los debates sobre el tema rural que se ha convocado para aportar elementos al proceso que se realiza en la Habana.  Este sector importante del país ya ha empezado a mostrar su desacuerdo y sería de gran valor para Colombia, para el Presidente Santos, para los negociadores y sobre todo para el resto de la Región, no solo conocer sus argumentos sino sus planteamientos alternativos. No es posible creer que no quieran la paz porque ellos han puesto una cuota de secuestros de sus dirigentes, de pérdidas en sus negocios. ¿Pero cómo la quieren? Ojalá no sea cambiando todo para que no cambie nada. Eso sería inaceptable para un país y una sociedad desesperada ante la permanencia de esta confrontación armada.

Como esas diferencias se harán explícitas en el proceso electoral que ya se inicia, es fundamental que se destapen las cartas. Que sea con argumentos como se plantee el tema de la paz y no de nuevo, con descalificaciones, con barreras ideológicas y sobre todo, con la incapacidad de aceptar que con más de lo mismo, seguiremos en guerra. Caben aquí las palabras del libro mencionado: " Los países que hoy son ricos, es porque sus ciudadanos derrocaron las elites que controlaban el poder y crearon sociedades donde los derechos políticos fueron distribuidos mucho más ampliamente, donde los gobiernos respondían a sus ciudadanos y donde grande masas de personas podían beneficiarse de las oportunidades económicas."

Esto no se da aún en el país, pero es aún más grave en la Región Caribe, llena de recursos naturales, de gente capaz, pero con una combinación perversa de poder político y económico. La pregunta planteada es válida, porque su respuesta positiva significa cambiar realidades que han beneficiado a unos pocos.  Antes de llegar a la consecución de votos, que se abra el debate y ojalá, para sorpresa de muchos, sea la Región Caribe quien lo inicie.

 


Cecilia López Montaño © 1999 - 2013 - Derechos Reservados

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Enero de 2013

 
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