LOS BANDAZOS DE LA POLÍTICA ECONÓMICA

Cecilia López Montaño
Bogotá, Enero 28 de 2013

 

Si algo ha caracterizado a la administración Santos es la dificultad para identificar una línea clara en sus políticas públicas. En lo único en que sí ha sido consistente es en las estrategias que conforman el grueso de su política social: subsidios a todos y por todo, nada de políticas universales, y menos de derechos sociales, económicos, culturales y ambientales para todos, como lo pide Naciones Unidas. Esta falta de coherencia puede ser la explicación de las fluctuaciones que se observan en la opinión pública frente a la gestión presidencial. Si bien esta característica de la actual política del Gobierno causa muchos problemas, el impacto es grave cuando se trata de la política económica porque se afectan las bases del crecimiento y, por consiguiente, el bienestar de muchos sectores de la población.

La ampliación de los mercados para productos nacionales a través de la firma de Tratados de Libre Comercio con muchos países del mundo, es un caso paradigmático. Esta política que se inició en el gobierno anterior ha sido la gran misión del Ministro de Comercio Exterior, Sergio Diaz Granados, quien ha recorrido el mundo cumpliendo este mandato. Pero ahora, llegaron las sorpresas, y se toman de manera improvisada, como estrategias más de campaña política que de política económica coherente, una serie de medidas que demuestran varios hechos.

Primero, que el debate que se ha dado sobre los problemas de esta política generalizada ha sido inútil. Los llamados a que se mire la situación de la producción nacional, a que se identifican los sectores donde sí somos competitivos y dónde definitivamente no, y las consecuencias de afectar negativamente la producción nacional, se ignoraron antes de seguir firmando tratados de libre comercio. Segundo, se desconocen, lo cual es muy grave, o simplemente se ignoran las consecuencias de tomar decisiones por fuera de las normas establecidas por la Organización Mundial del Comercio, de la cual somos parte.

Primero fue el sombrero "Vueltiao" pirateado por los chinos, pero ahora, son nada menos que los aranceles para ropa y calzado que se han anunciado frente a la invasión de importaciones baratas de estos productos y que han provocado la reacción de esos empresarios que no pueden competir. Como lo afirma claramente el Director de Fedesarrollo, estas medidas arancelarias no son la respuesta adecuada, según lo recoge PORTAFOLIO. Al país le tocaría demostrar que estas importaciones que están compitiendo negativamente con la producción nacional, realmente son un sistema de dumping y que por ello, estas medidas son aceptables. Si se persiste, el país estaría incumpliendo acuerdos internacionales y simplemente estaría desarrollando estrategias proteccionistas frente a las consecuencias de sus políticas de abrir mercados en el resto del mundo. Mientras tanto, el comercio anda muy contento con importaciones a precios bajos que dinamizan sus ventas.      

Todos lo que se enfrentan a la competencia internacional pedirán igual tratamiento y no será fácil para el Gobierno decir que no. ¿En que quedarían entonces tres años de estar firmando TLC's con Raimundo y todo el mundo? En simplemente, incoherencia total. ¿Y cómo va a reaccionar frente a la protesta de aquellos que con un peso revaluado, se benefician de precios bajos, comerciantes y consumidores?

Se debe pedir a las autoridades económicas seriedad, mayor conocimiento sobre los pros y contras de las decisiones que toman. Y lo mínimo: se debe insistir en la necesidad de mirar la producción nacional objetivamente, en la urgencia de desarrollar esas políticas borradas por la ortodoxia como aquellas estrategias productivas por sectores. La reconversión de la industria; la reforma rural impostergable, la modernización de los servicios y las políticas transversales para aumentar la productividad como infraestructura, y la masificación de los Tics, además de una educación y una salud excelentes para todos que ya no dan espera. No más bandazos que pueden generar un desconcierto que afectará la producción nacional, la credibilidad al interior de la OMC y finalmente como siempre, al ciudadano del común.

 


Cecilia López Montaño © 1999 - 2013 - Derechos Reservados

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Enero de 2013

 
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