QUE VERGÜENZA, SEÑOR ROJAS

Cecilia López Montaño
Bogotá, Mayo 6 de 2013

 

Solo los expertos sabrán si es verdad que la Presidencia de la República no tenía argumentos para no posesionar al señor Alberto Rojas como magistrado de la Corte Constitucional, pero el que sí debería haber retirado su nombre es el propio señor Rojas. La sensación es que el Palacio de Nariño se equivocó. Y los que están quedando tan mal o peor que el magistrado son los partidos políticos especialmente el partido Liberal que salió rápidamente a ratificar su apoyo. En qué mundo vivirá el novato presidente del Partido y los veteranos políticos que han hecho caso omiso de la reacción de la gente contra este señor que llega a semejante posición lleno de denuncias por mal comportamiento como ciudadano. De paso, cómo se sentirán sus colegas de la Corte Constitucional ahora que les ha caído un manto de duda gracias a los antecedentes de este señor. 

En momentos en que se negocia la paz, este nombramiento es un pésimo antecedente. Si algo se necesita en estas difíciles conversaciones que pueden iniciar el proceso de cambio que requiere el país, es que todos sobre todo la guerrilla misma, crean en las instituciones del país y las respeten. Es lo que le da fuerza al Estado colombiano en estas mesas, lo que ayuda a que se respeten los acuerdos. Nada peor que una justicia con este tipo de elementos, con estas personas que llegan con prontuario que no han podido aclarar, por lo menos en los medios de comunicación. Cuando la justicia era la esperanza del país decente; cuando lograron reconocimiento los magistrados de las distintas cortes por su papel aclarando y castigando la para política, ahora todo eso se pierde y se debilitan las instituciones de Colombia.

Pero al señor Rojas que solo logra contradecirse en los medios de comunicación y que tiene un cuero envidiable para hacerse el loco, lo único que le importa es llegar a esa posición, quien sabe con cuantos compromisos non-santos a cuestas. Difícil creer que no hay nada que hacer y que el cumplimiento de nuestra Constitución quede en manos de este personaje que ha creado entre la gente de este país un profundo rechazo. Vergüenza debería tener este señor pero probablemente juega con una realidad colombiana: su corta memoria y la permisividad de su dirigencia.

Pero el peso de esta decisión recaerá sobre los partidos que insisten en apoyar que llegue semejante personaje a una posición tan importante para el país precisamente en este momento. Ojalá no todo esté perdido y tanto el Palacio de Nariño como la justicia misma encuentren los argumentos para que no sea este personaje el que tenga injerencia sobre el cumplimiento de nuestra Constitución. Colombia tienen demasiada gente valiosa para ocupar esta posición y lo inconcebible es que quienes dirigen la política, en aras de garantizar que no les pase nada, sacrifican la institucionalidad colombiana, nada menos que la justicia.

La memoria de los colombianos tiene que durar hasta las próximas elecciones para castigar estos partidos políticos y sus miembros, que no tienen pudor y que lo único que quieren es salvar su pellejo. Ojalá los colombianos les pasen cuentas de cobro o no votando por ellos por no ser nuestros voceros sino los defensores de sus propios intereses, en contravía de lo que la ciudadanía de este país se merece. Que vergüenza, señor Rojas. Colombia no puede seguir teniendo personas no transparentes en altas posiciones en ningún sector y menos en las Cortes.

 


Cecilia López Montaño © 1999 - 2013 - Derechos Reservados

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Mayo de 2013

 
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