UN CAMBIO DRÁSTICO EN LA AUTÓNOMA

Cecilia López Montaño
Washington D.C., Mayo 27 de 2013

 

El nombramiento de Ramsés Vargas como nuevo rector de la Universidad Autónoma del Caribe ha sido bien recibido. Es un profesional competente, serio y con experiencia internacional que le permite darle una mirada más globalizada a este centro educativo. Pero se enfrenta a un reto descomunal porque el escándalo de su antecesora es de grandes proporciones. No es Ramsés una persona desconocida para esta Universidad, pero ha estado suficientemente alejado como para mirar objetivamente la situación que enfrenta. Tiene el reconocimiento y el apoyo de quienes lo conocemos.

Para empezar, es inconcebible que semejante escándalo haya sido ignorado durante tanto tiempo por la sociedad barranquillera, cuyos miembros, algunos solamente, inclusive la promovieron en su momento para ocupar una alta posición en la ciudad. Increíble. ¿Donde está el control social, y su respectiva sanción que opera más rápido que la justicia? La primera pregunta obvia es ¿por qué tantas voces no reaccionaron? que lleva necesariamente a un segundo punto. La ex rectora Silvia Guette, no actuó sola, y por experiencia es necesario reconocer que estos casos de corrupción echan raíces que aún pueden seguir con gran poder dentro de la Universidad. 

Uno de los grandes desafíos del nuevo rector es identificar los sectores, que por temor o complacencia, fueron actores de este desangre de las arcas del claustro educativo. Y si no se erradican esos males, la posibilidad de fracasar en el proyecto de recuperar la Universidad será muy alta. Un segundo reto es mejorar el nivel académico, algo para lo cual Ramsés está muy capacitado pero necesita el apoyo de todos los profesionales valiosos de la Región Caribe y especialmente de la ciudad de Barranquilla. Esa mala fama que tiene actualmente la Universidad, gracias a las andanzas de su ex rectora, se puede sustituir al mejorar la calidad, la transparencia y el nivel de aprobación de sus programas por parte de la autoridad respectiva. Tarea sin duda tan titánica, como la anterior, pero que con sus capacidades y el apoyo de la comunidad académica, Ramsés puede realizar.

Un tercer reto es la revisión de la nómina de quienes han tenido bajo su mando el curso de esta institución. ¿Dónde estaba el Consejo Directivo cuando todas estas cosas incorrectas estaban sucediendo? ¿No se dieron cuenta, por ejemplo, del nepotismo, del manejo de las finanzas? ¿O ella fue tan hábil que a ustedes también los engaño? ¿Y que pasó con la ética profesional de la cual la anterior rectora tenía una particular interpretación?

Como algo positivo, el nuevo rector tiene en sus manos una carta: es inexplicable que todo esto hubiera sucedido sin que las autoridades nacionales se enteraran. El Ministerio de Educación tiene una tremenda deuda con los estudiantes de la Autónoma y con aquellos profesores y directivos que no cohonestaron y fueron marginados o perseguidos. Es evidente que para la recuperación de esta Institución, los gobiernos nacional y local, que también miró para otro lado, deben brindarle a la nueva administración todo su apoyo para limpiar esta institución y elevar su nivel académico. Son las clases medias las que se beneficiarán de esta nueva etapa.

Buen viento y buena mar Ramsés! Debes ser consciente de que te enfrentas a un señor reto y que necesitas rodearte de gente buena, que existe tanto dentro como fuera de la Universidad; pero ojo con mantener a quienes por acción u omisión contribuyeron a semejante escándalo, con crimen de por medio.

 


Cecilia López Montaño © 1999 - 2013 - Derechos Reservados

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Mayo de 2013

 
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