LOS NI NI: UNA JUVENTUD ANGUSTIADA

Cecilia López Montaño
Cartagena, Enero 14 de 2013

 

En 1980, en una de las cumbres de La Costa Atlántica, se presentó un documento sobre la situación social de la Región y en él se destacaba como uno de los problemas más serios, el de la juventud pobre que ni estudia ni trabaja. Hoy este diagnóstico se ha generalizado y se denominan los Ni Ni, ni estudian ni trabajan. En los 80 era fácil observar en los pueblos de la hoy denominada Región Caribe, estos muchachos, porque en aquella época eran mayoritariamente hombres, que se dedicaban a jugar con una bolita de trapo en las calles arenosas de esos pueblos macondianos. Actualmente, cuando el consumo de drogas ha crecido inmensamente y cuando hay una mayor conciencia de la falta de oportunidades y de su significado en el futuro, estos Ni Ni's son el caldo de cultivos para uno de los problemas más serios que afectan a la juventud latinoamericana, las bandas criminales.

Como en la Región Caribe este es un viejo problema al cual poca atención se le ha dado tanto por autoridades nacionales como locales, es oportuno señalar algunas de sus características con el fin de diseñar las estrategias pertinentes porque este problema va en ascenso en Colombia y el Caribe está lejos de ser la excepción. Cuando la educación para sectores pobres es de muy bajo nivel y cuando las posibilidades de trabajos lícitos y decentes son bajas, estos jóvenes no ven su futuro claro ni un presente que les demande esfuerzos personales porque no ven el progreso cercano. Por ellos muchos analistas señalan que una de las características de los Ni Ni's es que viven angustiados.
 
Muchos pasan por el intento de estudiar pero terminan siendo expulsados del sistema educativo por muchísimas razones propias de una vida en medio de toda clase de exclusiones. Interesante saber cuantos salen del sistema porque no le ven utilidad a lo que estudian y se lanzan a un mercado laboral que tampoco los acepta. ¿Cual es su opción en Colombia? No es sino mirar lo que sucede en las comunas de Medellín que ahora se repite y tienen visibilidad en el norte de la capital del país, donde se supone que la situación podría ser mejor. En las narices de las autoridades nacionales se están matando entre bandas conformadas si duda por muchos de estos jóvenes que ni estudian ni trabajan. Y esto se da en una ciudad como Bogotá que registra una reducción significativa de homicidios.  

Hay muchas razones para pensar que el problema de una juventud sin futuro florece en medio de la terrible pobreza de Cartagena; del deterioro de departamento de Córdoba, de la marginalidad en muchos barrios de Barranquilla. Difícil pensar que no se repita en Santa Marta y en otras de nuestras ciudades intermedias para no hablar de esas zonas rurales abandonadas para las cuales el tiempo parece haberse detenido y con el las posibilidades de una vida mejor.

En la búsqueda de retos del 2013 es hora de incluir el tema de los Ni Ni antes de que nos invadan casos como el de los Maras en Centro América. Con la abundancia de bandas criminales, con el micro tráfico de estupefacientes; con el alza en el consumo de los mismos; con la cantidad de padres ausentes, la Región Caribe tiene que ocuparse de inmediato de este tema antes de que sea demasiado tarde.  

Es nuestra responsabilidad evitar que se pierda una nueva generación de colombianos sumidos en la frustración por la falta de un futuro mejor. Lo que está sucediendo en las entrañas de Bogotá, es un campanazo de alerta.

 


Cecilia López Montaño © 1999 - 2013 - Derechos Reservados

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