PAZ: LA FRIALDAD DE LOS
PARTIDOS POLÍTICOS

Cecilia López Montaño
Bogotá, Abril 15 de 2013

 

Para todos aquellos que vemos las posibilidades de la iniciación de una nueva vida en Colombia que comenzaría con el acuerdo que se logre firmar en la Habana, resulta incomprensible la existencia de sectores tan fríos frente a este proceso. Sin duda el mayor oponente es el ex presidente Uribe y algunos de sus amigos. Pero otros, como Pacho Santos como Carlos Holmes Trujillo, se enredan en sus explicaciones sobre sus grandes reservas frente a lo que hace el Gobierno en este campo. Ellos y muchos más no niegan que quieren la paz, ni más faltaba, pero no les gusta la forma cómo se está haciendo y allí empieza la confusión. Oyéndolos a ellos y a algunos militares, pareciera que no han entendido que las negociaciones no son entre amigos sino con enemigos. No deja de ser un gran problema para el Presidente Santos y para el país, esa oposición mal entendida y limitada.

Pero lo más grave es lo que está sucediendo con los Partidos Políticos que dan muestra permanente de que no les interesa el tema más trascendental para el país: el fin de un conflicto con el que nacimos la mayoría de la población colombiana de hoy. No solo no asumen posiciones claras, sino que se les nota el desgano sobre el tema porque les interesa es lo de siempre, puestos y contratos. Para eso le piden reuniones al Presidente nada menos que su propio partido y no le prestan atención a lo que el Gobierno tenga que decir sobre las conversaciones en la Habana. Sus prioridades son: elegir a más magistrados que no los cuestione; acaparar el mayor número de puestos públicos; evitar que se limiten sus exagerados privilegios y garantizar su reelección cuando no sus negocios. Obvio que hay excepciones, pero son solo eso.

El país político vive hoy una gran contradicción. No hay una verdadera oposición política sobre todos los temas de la agenda nacional. El foco es fundamentalmente la paz para los que quieren la guerra. Pero al mismo tiempo ese apoyo incondicional al presidente Santos es muy tibio cuando de su gran prioridad se trata. Una paz sin apoyo real de los grandes partidos cuando la ciudadanía si quiere la paz, es una realidad que le puede dar el puntillazo final a esos cascarones de partidos que tienen el país. Pero como además esos mismos partidos no le abrirán el paso a nuevas agremiaciones políticas, porque no les interesa perder poder, se llegará a lo que Armando Novoa calificaba como una paz sin pluralismo político. Y una paz sin pluralismo, puede durar muy poco.  

La pregunta que se debería plantear es porque el desinterés de los partidos políticos. ¿Sera que le temen a lo que les costaría a sus líderes el proceso de reparación, de reconciliación? Lo más probable es que esos gamonales de las regiones que no solo ostentan poder político sino económico, tengan en dichos partidos su gran representación y ellos, que han acumulado la tierra rural, que han promovido el desplazamiento de campesinos y otros graves males, no tienen el más mínimo interés en una paz que tendrá grandes costos para ellos.

Qué vergüenza si esas son algunas de las ideas que desestimulan a muchos. Pero es fundamental que el país conozca esta realidad para que el desprestigio de estos partidos llegue al punto, en que se de la clara posibilidad de abrir diferentes espacios de participación política porque sin partidos no hay democracia.

 


Cecilia López Montaño © 1999 - 2013 - Derechos Reservados

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2o. Trimestre de 2013

 
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