QUE SE ACABE LA REELECCIÓN PRESIDENCIAL

Cecilia López Montaño
Medellín, Abril 22 de 2013

 

Como si las otras dimensiones de la vida no fueran importantes, ahora Colombia, que vive de revuelo en revuelo político, encontró una nueva razón para el alboroto. El Presidente Santos, ante mandatarios regionales, anunció que si busca la reelección lo hará solo por dos años porque cree que en vez de reelección es mejor tener períodos de seis años. ¡Y quién dijo miedo! Han caído rayos y centellas porque además, su idea sería hacerlo extensivo a gobernadores y alcaldes, y de pronto, hasta a congresistas. El debate se está centrando primero, en las inconveniencias legales para sacar esta decisión del Congreso en poco tiempo; segundo, en los problemas de tener malos gobernantes, sobre todo en las regiones dominadas por clanes y gamonales, no siempre transparentes.

Pero lo que está detrás de todo es el rechazo a la reelección presidencial. Aún mandatarios latinoamericanos como Fernando Henrique Cardoso de Brasil, tuvo un segundo período mucho menos exitoso que el primero, para no hablar de la experiencia colombiana. Aun los uribistas más radicales reconocen que el segundo mandato de Álvaro Uribe fue muy complicado y dio pie para muchos problemas graves como los escándalos que todavía afectan a muchos de sus funcionarios, para no hablar de sus hijos.

A Colombia no le gusta la reelección presidencial, y esta, es una verdad que debe abordarse sin timidez y que el Presidente Santos ha interpretado correctamente. Cuál es la forma de acabar con ese embeleco es el tema a explorar, y sin duda, la declaración presidencial ha abierto la puerta para esa discusión. Que lo haya propuesto el mandatario en ejercicio tiene el valor de que despreciaría dos años más de mandato, pero tiene el gran inconveniente de sentar el precedente de que cada gobernante, al estilo Uribe, acomoda el período de su mandato a sus necesidades. Pero independientemente de esas realidades, la discusión es absolutamente válida.

Lo que si no es pertinente es la ampliación del período de gobernantes locales por las razones expuestas, y peor aún, el de los congresistas. ¿Se imaginan? ¿Con el bajo nivel que tienen hoy la mayoría de estos personajes, que duren y duren y duren? La renovación del Congreso de la República es uno de los grandes imperativos que debe abordar la sociedad colombiana. Ese desprecio de las nuevas generaciones por la política debe sustituirse por su mayor compromiso con el proceso de hacer del ejercicio de la política la más noble de las profesiones. Pero si se quedan los mismos, no habrá forma de acabar todos esos vicios que impiden que gente mejor calificada, y sobre todo, más transparente, entre a jugar en este espacio tan importante para el desarrollo del país. 

Sobre la ampliación del período presidencial valdría la pena averiguar por qué Chile lo redujo de seis a cuatro años, y cómo le ha ido a México con períodos presidenciales de seis. De todas formas, cualquier solución es mejor que la reelección inmediata, y aún posterior, de la Presidencia de la República. Que no muera el debate es absolutamente fundamental porque la idea de discutirlo es sana. No más presidencias de ocho años, así se considere que el mandatario es bueno. Es importante que esa ventolera de permanecer en el poder que se ha arraigado en Américas Latina, no encuentre más hacedero en Colombia. Ya lo sufrimos.  Que se acabe la reelección presidencial.

 


Cecilia López Montaño © 1999 - 2013 - Derechos Reservados

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