¿COLOMBIA VIVE LA TRANSFORMACIÓN SOCIAL DE AMÉRICA LATINA?

Cecilia López Montaño
Bogotá, Febrero 11 de 2013

 

América latina registra una serie de transformaciones sociales que no pueden interpretarse parcialmente y mucho menos ignorarse. No solo por lo que significan en la vida de su población sino por sus repercusiones en la economía regional, en las políticas públicas, y en la consolidación de la democracia. Un informe del Banco Mundial1 plantea que "tras 3 décadas de estancamiento, la población de clase media en América Latina y el Caribe ha aumentado en 50% —de 103 millones de personas en 2003 a 152 millones (o un 30% de la población del continente) en 2009" Así mismo, es evidente que en este período también disminuyó la pobreza al pasar del 44% al 30%. Para la Región en su conjunto, el número de pobres por primera vez se iguala al de la clase media cuando hace 10 años, el porcentaje de pobres equivalía a 2,5 veces el de las clases medias.

Excelente notica, sin duda. Pero ahora en estos países los sectores de población no ricos, se dividen entre pobres, vulnerables y clases medias. Por pobres se entienden aquellos que viven con (US$0-US$4 al día); vulnerables aquellos que viven con (US$4-US$10 al día) y que están en grave peligro de "caer en episodios de pobreza porque no tienen suficiente seguridad económica"2; y clase media (US$10-US$50 al día). Sin entrar en la discusión metodológica que ya ha generado serios debates, es muy relevante no solo esta nueva clasificación sino su evolución reciente. Como se observa en la Gráfica, mientras la pobreza cae significativamente, la clase media y la vulnerable están creciendo. Los sectores vulnerables pasan de representar aproximadamente el 33% de la población en 1995 al 38% en el 2010; y la clase media pasa del 20% a cerca del 30% en el mismo período. Pero, "los vulnerables constituyen el segmento más importante de la población".

El crecimiento económico explica en buena medida el nuevo escenario en el cual lo más destacable es la reducción de la pobreza. Pero las famosas transferencias condicionadas han aliviado la situación de los pobres, pero no lograron su gran objetivo de moverlos hacia las clases medias. Hoy son menos pobres pero siguen siendo vulnerables. Es decir, la tarea está a medio hacer y se requiere por consiguiente una nueva estrategia de desarrollo novedosa en la cual no se pierda lo ganado pero se reconozca que se necesita más si se quiere perder la condición de ser una Región profundamente inequitativa. ¿Será la hora de retomar la universalidad, la solidaridad y la equidad como principios fundamentales de la política social? ¿Será la hora de reconocer el contenido social de las políticas económicas?

Colombia también está viviendo esta transformación social pero de manera demasiado lenta, si se compara con países similares: pobreza exageradamente alta, 37%, frente a 7% de Chile y 17% México; población vulnerable en niveles similares, 36%, frente a Chile 31,4%, México 36,7; y clase media muy reducida, 25%, Chile  53%, México, 42%. La euforia del crecimiento de la clase media en Colombia es por consiguiente mucho menos justificada. Mientras para América Latina el grueso de su población es vulnerable lo cual ya es suficientemente preocupante, en Colombia 73% de la población es pobre y vulnerable, la clase media no llega a la cuarta parte y el 2% son ricos y muy ricos. Muy lejos estamos de ser un país de clase media.

Ante este panorama lo que el Gobierno plantea como punto de llegada amerita discusión: pobreza 12%, clase media, 47% y vulnerables, 33%, casi igual proporción que la actual.3 ¿No se dan cuenta de lo peligrosa que es esta meta? Como Familias en Acción es según ellos el pilar de su política social y su principio de subsidios focalizados y viviendas gratis para los más pobres son el grueso de esta estrategia, bajan la pobreza y creen, contrario a la evidencia, que ellos se saltarán la categoría de vulnerables para convertirse en clase media. Por el contrario, si no analizan las necesidades de los vulnerables rápidamente caerán en la pobreza. Mejor empleo, ingresos decentes y políticas sociales universales, que es lo que requieren estos grupos, siguen en capilla. Su oferta educativa es deficiente; los servicios de salud, a pesar de la universalización de carnets, es pésima y queda por verse lo que suceda con la nueva reforma pensional.

Colombia no es un país de clase media sino de población pobre y vulnerable. Por ello resulta particularmente pertinente este debate ahora que se plantea una reforma al sistema pensional. Si la solidaridad del nuevo esquema es limitada, recae sobre la pequeña clase media, no toca a los sectores privilegiados, y desconoce a los vulnerables y solamente busca apoyar a los más pobres, lejos estará de los objetivos que plantea. Hablemos ya de un nuevo contrato social de manera que, como dice el Banco Mundial, los pocos de la clase media no se empiecen a sentir privilegiados y se vuelvan tan insolidarios como los ricos. Y si como señala la CEPAL son los ingresos laborales los que permiten el ascenso a clase media, la política económica también debe revisarse seriamente.


1. Francisco H. G. Ferreira. Messina Julián et al. 2012. La Movilidad económica y el crecimiento de la clase media en América Latina. Banco Mundial. Washington D.,C. >

2. Op., cit.p. 1.

3. DPS. 2012. Hacia un Nuevo Modelo de Desarrollo con Inclusión Social e Igualdad de Oportunidades. Bogotá.  

 


Cecilia López Montaño © 1999 - 2013 - Derechos Reservados

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1er. Trimestre de 2013

 
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