EL COSTO DEL SILENCIO

Cecilia López Montano
Washington D.C. Enero 30 de 2009

 

La falta de claridad del señor Presidente Uribe sobre su reelección, está llegando al límite inaceptable de generar costos inmensos para la sociedad colombiana. Esta semana, el país ha sido testigo de mensajes contradictorios por parte de personas muy cercanas al Primer Mandatario; la directora de El Colombiano, Ana Mercedes Gómez confirmó a través de los medios, que el presidente Álvaro Uribe no se postularía a la segunda reelección inmediata; en ese mismo sentido se manifestó el Ministro de Defensa, Juan Manuel Santos. Sin embargo, ese mismo día en horas de la mañana tanto José Obdulio Gaviria como la hoy ex senadora Adriana Gutiérrez aseguraron no tener convencimiento de que él no quiere la reelección y por lo tanto, es necesario seguir trabajando por el referendo.

Es evidente que este clima lleno de contradicciones, evasivas, eufemismos y mensajes cifrados, tienen la aprobación del Primer Mandatario. De esta manera, se agregan ingredientes nocivos a un período particularmente complejo. Como ya empezó la campaña presidencial, la decisión del Presidente de buscar o no un tercer período es un tema crítico. Lo ocurrido en los últimos días del 2008 en el Congreso de la República dejó claro que el Palacio de Nariño está decidido a hacer lo indecible para lograr sus objetivos. Lo inaceptable es que este estado de incertidumbre tiene enormes costos para la salud de la democracia colombiana.

El primero, es el alto costo para la imagen de Colombia en el mundo y especialmente, en Estados Unidos. Una prueba de ello es el amplio artículo del Wall Street Journal del 31 de diciembre del 2008 que dice: "Se consolida la imagen del caudillo"; "el actual gobierno colombiano es el show de un solo hombre". "Un tercer término no es un buen precedente especialmente cuando se tiene un vecino como Chávez, que está haciendo lo mismo", son las palabras de funcionarios del gobierno americano. Y esto, sin mencionar las preocupaciones que distinguidos colombiano expresaron en el mismo sentido, y también recogidos en este artículo. Para muchos en Estados Unidos, el actual régimen colombiano no es sino otro ejemplo de una democracia amenazada por las pretensiones de su mandatario mesiánico. Pero el mensaje más claro lo ha dado el mismo Presidente Obama: "Para aquellos que se aferran al poder a través de la corrupción y el engaño y el silenciamiento de la disidencia, sepan que están en el lado equivocado de la historia".
 
El otro gran costo se está viendo en la coalición uribista, en donde el juego político del Gobierno le está haciendo un daño enorme a la unidad de la colectividad por su clara ausencia de comunicación interna. Y ésta, es una de las principales premisas para el buen funcionamiento del trabajo colectivo. Desesperados ante la incertidumbre, la U se reunió la semana pasada para pedirle al mandatario que se pronunciara sobre el caso y, no pasó nada. Su futuro político, ya sea para garantizar su presencia en el ejecutivo o para lanzarse ellos mismos a la contienda presidencial, depende de ello.

En menor grado, esta incertidumbre también afecta a la oposición que en estos largos seis años no ha vivido momentos fáciles por el desprecio que el Gobierno tiene del ejercicio de este pilar de la democracia. Su posición frente a la no reelección es clara pero, no obstante haber adoptado la sabía estrategia de proceder a escoger sus propios candidatos, independientemente de la decisión presidencial, la falta de claridad sobre el tema produce contradicciones entre quienes plantean alternativas diferentes sobre la forma efectiva de enfrentarse exitosamente a una segunda reelección del actual Presidente.

Por todo lo anterior, llegó la hora de que los colombianos reaccionemos colectivamente y exijamos al Primer Mandatario que no juegue más con el país. El mensaje que el Presidente dio en Alemania es alentador pero sigue siendo vago. No más malabarismos porque el costo del silencio es demasiado alto.

 


Cecilia López Montaño © 1999 - 2013 - Derechos Reservados

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Enero del 2009

 

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